EN SUB-TERRA

Para quienes tienen ganas de una aventura sorprendente, Lota ofrece viajar a las entrañas de la tierra. Tal como en los relatos de Baldomero Lillo, los viajes a la vida minera pueden ser vivenciados por cualquier viajero intrépido. La Mina Chiflón del Diablo, recorre la historia del pueblo, quienes generaciones tras generaciones sacaron las riquezas del fondo de la tierra, metros bajo el mar y peleando palmo a palmo ante los peligros de derrumbes y gas grisú para mantener la subsistencia de familias enteras por más de un siglo. Los recorridos guiados pueden ser de una hora o dos horas y media, los precios fluctúan entre los 4 y 8 mil pesos.
Los cerros que rodean la ciudad guardan secretos de sacrificios, amores y la riqueza más impactante que tuvo Chile en el siglo XIX. Sus calles con constantes sube y bajas recuerdan la misma vida lotina llena de alzas y desmejoras. Lota lucha por sobrevivir y ver con nuevos ojos las nuevas fuentes de trabajo que produce el turismo.
Lota es una carta abierta a los buenos lectores que saben ver más allá de las apariencias y cuyo mensaje es potente, verdadero y vivo.

LOTA BAJO, LA VIDA

Si uno encuentra belleza estilística arriba del cerro, abajo se encuentra la belleza humana. En el centro de Lota es posible ver a los habitantes comunes de Lota y su deambular tranquilo. Por la calle Bulnes, la peatonal local, el comercio emerge en todo su esplendor como en una sinopsis de lo que vendrá dos calles más allá.
En la calle Cousiño (otro Cousiño más) se encuentra la feria. ¿Qué tiene de especial? Que no cierra en todos el año, ningún día. ¿Qué más? Que es posible encontrar entre sus escondrijos y laberínticas calles el merkén (ají ahumado y molido), huevos de gallina azul, avellanas tostadas, manzanilla y otras hierbas de la zona. Además hay sectores de venta de ropa, verduras y pescados y mariscos. Muchísimos pescados y mariscos, servidos en la propia calle para gusto del consumidor: sierras, cholgas, mariscales, piures, erizos. Pero si se busca algo de mayor refinamiento, que no sea la calle, es preciso ir al mercado. Queda a un costado del muelle y por poca plata se pueden degustar las delicias culinarias, acompañadas de sopaipillas y el infaltable ponche de machas, muy dulce y sabroso.
El muelle también es un espectáculo, lleno de barcos provenientes de todos los puertos desde San Antonio para el sur. Hay gente esperando cercana a los botes, esperando una embarcación diaria que lleva a la Isla Santa María, mientras en los otros costados pescadores tientan suerte. Mirando para atrás se ve una espectacular visión de los cerros poblados que cercan el centro, marcando el territorio lotino.

LOTA ALTO "EL OLIMPO"

Lota se divide en dos sectores: Alto y Bajo. En la primera parte se encuentran los hitos mayormente conocidos y recordados por quienes visitan la localidad. El lugar es la cuna del afamado Parque de Lota.
Construido por Isidora Goyenechea de Cousiño, correspondió al mejor gusto y estilo de una época en que su familia era la más acaudalada de la nación. Las casi 15 hectáreas que comprende el parque fueron diseñadas por paisajistas franceses entre 1866 y 1872, trayendo fuentes, estatuas, faroles, árboles y edificios desde la mismísima Europa. En la actualidad cuenta con un parque botánico, con especies arbóreas únicas en Chile y las ruinas del fastuoso palacio construido por la familia y que fue destruido por el terremoto del año 1960.
A la entrada del parque (cuya ingreso oscila entre los $1600 y $1200 pesos) se encuentra el quiosco chino donde doña Isidora acostumbraba a tomar el té con sus visitas. Además, la antigua casa de portería hoy está convertida en el Museo Histórico de Lota, en que se encuentran conservados vestidos de la época, cartas y artefactos que muestran al visitante más claramente los acontecimientos pasados.
El sector se encuentra lleno de viejas casonas con más de un siglo de vida. Por las calles es posible apreciar las viviendas sociales del siglo XIX, infinitamente superiores a las actuales tanto por estilo arquitectónico como por porte. En el barrio encontrará la Iglesia San Matías, la más bonita de Lota, en las que descansan los restos del mentor lotino, don Matías. Difícil es pensar en algo rimbombante, ya que solamente se encuentran las iniciales grabadas en la lápida.

LOTA Y SU CORAZÓN NEGRO

El mineral aún está caliente. Eso se nota en las calles donde aún es posible ver murales que resaltan la figura del minero de pico y sombrero. En la ciudad se respiran los aires que marcaron los días durante años en Lota. No es para menos, desde 1852 la zona conoció la explotación carbonífera comandada por Matías Cousiño y hasta hace pocos años era su principal sustento económico y laboral.
Sin embargo el brillo de los magnates de esa época quedó engarzado en los cerros, casas y parques que se mantienen como parte de la memoria histórica, tanto así como la oscuridad de los piques mineros y del trabajo feroz de los obreros. Ambas vertientes de una misma historia que hoy vuelven a resucitar convertidos en grandes atracciones turísticas.

PARQUE LOTA



Ubicado en una península de 14 hectáreas , el Parque de Lota es un jardín botánico donde puede pasear entre árboles centenarios traídos por Isidora Goyenechea y por las visitas que recibía desde remotos lugares del mundo. Usted podrá ser guiado, sin costo, por las “Isidoras”, damas Lotinas vestidas a la usanza del siglo XIX, quienes lo acompañaran por la historia, misterios y leyendas de él. Además podrá observar 36 estatuas, 8 jarrones y 4 surtidores de agua, hermosas fuentes de agua, la mayoría traídas de Europa, lagunas donde patos, gansos y otras variedades de aves nadan y juegan. Un conservatorio de plantas que alberga al árbol del pan único en su especie en el país. El palacio de estilo francés, demolido en 1964, fue construido entre los años 1885 al 1898, pero nunca fue utilizado por la familia. El palacio es un reflejo del esplendor y la riqueza de la época. Otros puntos atractivos son el sector de la tumba de Carlos Cousiño, la gruta de los espejos, las áreas del ex puente colgante. El área del kiosco chino, donde Isidora gustaba tomar el té con sus invitados. El visitante podrá disfrutar de múltiples miradores donde podrá observar el Golfo de Arauco y la Isla Santa María. Usted podrá realizar el tour por si mismo, solicitando el material de tours especialmente preparado utilizando el sistema autoguiado. Además, contamos con un Tour botánico en el conservatorio de planta del Parque. El lugar es cómodo y seguro, se encuentra cercado y cuenta con guardias las 24 horas del día además de baños en diversos sectores.

LOTA



Lota nace como asentamiento humano con la Mina de Carbón de Lota Schwager, que comienza a explotar las minas de carbón bajo tierra que en sus distintas galerias comienzan a internarse bajo el mar, para satisfacer las necesidades de los trabajadores se construyen poblaciones para obreros y otras mas acomodadas para sus ejecutivos.
Como este mineral se extraía de túneles cavados bajo el mar, era común que sus túneles se inundaran por filtración de agua salada con resultados de muerte de muchos obreros.
Los bajos precios internacionales y el uso del petróleo como material energético mas barato, hicieron que a fines del siglo XX este mineral se cerrara definitivamente, quedando miles de familias cesantes y sin capacitación para buscar nuevos horizontes laborales.